Esta crisis nos ha enseñado muchas cosas. Lecciones que no deberíamos olvidar en mucho tiempo. Se me ocurren:
- El crecimiento y el bienestar no son eternos.
- El precio de la vivienda puede caer.
- No comprar lo que no se entiende.
- No apalancarse demasiado=no endeudarte por encima de tus posibilidades.

Pero muchos cayeron en estos errores. Bancos y firmas de inversión, cavaron su propia tumba llevados por un optimismo excesivo. Riesgo equivalía a ganar mucho dinero, hasta que todo se derrumbó.
¿Y qué les ha pasado a todos esos bancos y ejecutivos? Nada o muy poco, porque los gobiernos han salido en su rescate. Un mensaje muy "constructivo" para los próximos que quieran volver a arriesgarse demasiado: no pasa nada.
¿Se arriesgaría de la misma manera un trapecista con o sin red? Si no hubiera red, ¿no actuarían sólo los mejores? Algo parecido ocurre en la economía. Por eso todos los rescates que se están produciendo (vía medida urgente o ayudas temporales para sortear el temporal) están enviando una señal equivocada a los próximos en actuar.
El riesgo moral (moral hazard en inglés) es eso: son los riesgos que asumen algunos sabiendo que no van a pagar por las consecuencias de sus actos.
Son muchas las voces que piden cambios para evitar volver a caer en este riesgo: pagar de otra forma a los banqueros, modificar las leyes de bancarrota, crear un impuesto para los especuladores,...
Dicho esto, ¿se debería seguir salvando a bancos de la quiebra? A muchas personas les indigna que los bancos se estén llevando tantas ayudas públicas. ¿Por qué no ayudar directamente a las familias que tienen problemas para llegar a fin de mes o a las empresas que tienen que despedir a personal o incluso cerrar?
"El dinero que se ha pagado a los bancos es la forma más barata de mantener los empleos. Si no se hubiera hecho, el coste de salir de la crisis sería mucho más alto. Sin las ayudas a los bancos, estaríamos mucho peor." George Akerlof, premio Nobel de Economía en 2001, en su conferencia del 17 de noviembre. Fundación Rafael del Pino. Madrid.
¿Y cuál sería el coste máximo de salir de esta crisis? 40 billones de dólares, según Akerlof. Es el agujero que dejaría una bancarrota generalizada.* ¿Cuánto es eso? Házte una idea de lo que es un billón aquí y luego trata de imaginarte 40 como esos.
*Es el dinero que se calcula se mueve con unos productos muy sofisticados y nuevos que se llaman CDS = Credit Default Swap. Son como unos seguros que se contratan para seguir cobrando lo que hemos invertido aunque nuestro deudor esté en bancarrota.



